martes, 28 de julio de 2015

Velika capitulo 1 ( quinta parte)



Capitulo 1


Una madre
( quinta parte)


En nuestro hogar, al llegar, nos recibieron animosamente todos los sirvientes sobretodo, Rupert y María, que extrañaban mucho a Velika...y por supuesto también nos esperaba, Duscha.
Duscha y Velika reanudaron su relación de: mejores amigas; Velika la veía como una hermana mayor mas que como una maestra y entre las clases y sus juegos, pasaban todas las noches juntas. No podía evitar una fría simpatía, hacia la maestra, que vivía en nuestra casa. La profesora de música había asumido el rol de institutriz, y mi esposo deseaba que  permaneciera con nosotros, hasta que la niña pudiese ingresar a un colegio. A su entender era una suerte tener una mujer tan joven como Duscha para cuidar de nuestra hija, y sobretodo que hubiese aceptado vivir  rodeada solamente de kilómetros de bosque y montañas. Duscha era culta, bonita y educada. En cambio yo, sentía que me demostraba una actitud despectiva. Las únicas órdenes que acataba sin chistar eran las de mi marido; todas  mis sugerencias pasaban inadvertidas para la maestra.
 El año 1900 marcaba la apertura de un nuevo siglo. Celebramos juntos la Navidad y el comienzo de otro año. Festejamos como cualquier familia los cinco años de Velika, aquel mes de Enero marcaría el comienzo de una vida muy diferente para todos. Las nubes negras que azotarían de terror a Europa, todavía permanecían lejanas. Disfrutábamos de la última etapa de una tenue tranquilidad  social, y eso permitió que Nikolai comenzara a planear nuestra mudanza a Rostov. Una de las primeras ciudades de Rusia que atraía a gran cantidad de turistas. Desde nuestra boda habíamos estado alejados del mundo, y ahora, teníamos que pensar en la educación de Velika.

Los meses de invierno pasaron, dejando lugar a los primeros indicios de la Primavera. Cada mañana, permanecía un buen rato observando por la ventana la vegetación y las aves que armaban sus nidos; añorando anticipadamente el fervor de la naturaleza que nos protegía en aquella casa. Nunca volví a intentar que Velika presenciara un amanecer. Su piel permanecía tan blanca como la nieve que cubría permanentemente las montañas. Y su alimentación no había cambiado. Nikolai temía que al faltarle la sangre ella enfermara gravemente. Los animales seguían siendo sacrificados cada noche en el establo. Rupert era tan hábil para desangrar cabras u ovejas, que a pesar de la cercanía del corral jamás escuché un solo quejido o lamento.
Yo mantenía la esperanza de que la sombra del vampirismo, fuese solo una historia imaginaria, como la escrita por Bram Stoker. Todavía no estaba lista, para aceptar que la sangre, el alma y el hambre...están unidos.




Cada comienzo de la primavera, permitía a Velika investigar alrededor de la casa. Esos paseos los realizaba a diario junto a Duscha, cuando los árboles ya ocultaban lo que restaba de la luz del sol, pero todavía podía verse con bastante claridad. Solía observarlas desde el segundo piso, juntando flores o semillas, o insectos. Velika los recolectaba para luego, compararlos con los que veía dibujados en los libros. Tenían la orden de no alejarse demasiado, adentrarse en el bosque era demasiado peligroso.
 Nunca supe que me obligó a ir en busca de Duscha y Velika, una tarde de Abril, fue una sensación de frío en el pecho que se convirtió en angustia y sentí que algo malo le iba a ocurrir a mi hija.
Seguí el camino que siempre utilizaban y no las encontré en la zona que frecuentaban. Sus huellas señalaban que se habían alejado en dirección hacia el río. Enseguida comencé a pensar que una manada de lobos podía estar cerca y rodearlas o peor...un desconocido armado las habría obligado a cambiar el rumbo. Pero las pisadas que yo seguía eran de dos personas, y una de ellas, pertenecían a unos pies pequeños. Tal vez estaba confundida, a causa de la poca luz, y no podía distinguir otro par de huellas, esta premonición me enloquecía. La distancia entre la casa y ellas se acrecentaba. Continuaba caminando y no las encontraba. Y seguir por ese sendero era terminar a orillas del río, por alguna razón, iban hacia la zona más peligrosa del bosque. En la penumbra provocada por la vegetación el miedo me estremecía, ¿dónde estaban Duscha y Velika?



Por fin, en un pequeño claro, di con ellas. Primero vislumbré la figura de Duscha, permanecía de pie sola con las manos entrelazadas a su espalda, en una pose de tranquilidad escalofriante. Seguí la dirección de su mirada y encontré a  mi hija: sentada en el suelo, sosteniendo por el cuello a un cervatillo que prácticamente agonizaba indefenso. El animalito ni siquiera intentaba zafarse de los brazos de Velika. El cervatillo moría...moría bajo la mordida de Velika, que cada tanto, elevaba la cabeza sonriendo satisfecha. Mi hija parecía estar en trance. Se veía como un ángel asesinando al pequeño animal con total delicadeza.
Desesperada reprimí un grito, di la vuelta para regresar en busca de ayuda. Corrí sin aliento hacia la casa, pensando en traer a mi esposo o a Rupert hacia la tétrica escena. Pero a los pocos metros me detuve; di la vuelta y volví sobre mis pasos. Duscha era un ser perverso. Y no necesitaba a Nikolai para ponerla en su lugar.
Impulsada por mi rabia me acerqué como un rayo, y deje salir toda mi cólera contra la niñera; entre la sorpresa y el peso de mi cuerpo, no pudo darse cuenta de quién estaba aferrándola del cuello y arrojándola al suelo. Su espalda sonó con un golpe seco sobre la tierra, y estando las dos tendidas en el suelo, me subí encima de Duscha para abofetearla. Mis golpes se efectuaban con una energía tan violenta que me desconocía. Duscha no podía escapar y solo atinaba a tratar de esquivar mis manos. Fue la mirada desconcertada de mi hija la que hizo que me detuviera. Velika con la cara y su vestido, manchado de la sangre del animal, me miraba sin comprender que sucedía. Había bebido la sangre del pequeño mamífero hasta matarlo, sin estar conciente de lo que hacia, y no entendía porque golpeaba de esa forma, a su niñera en medio del bosque. Permaneció en silencio cuando la levanté en mis brazos y nos fuimos juntas hasta la casa, dejando en el suelo a Duscha que se esforzaba por reponerse del ataque.
Al llegar, entré a gritos solicitando la ayuda de Maria. Ella salió de la cocina y se espantó al ver el estado de la niña. Entre las dos llevamos a Velika al cuarto de baño; le quité su vestido manchado de sangre. Maria, llena de angustia, buscaba las heridas en el cuerpo de la niña, hasta que yo, ya más repuesta de mis nervios, le señalé que esa sangre no era de ella.
No tardó mucho en aparecer Duscha, para su suerte, se encontró afuera con mi esposo, cuando regresaba de atender a sus pacientes, y recibió la primera versión de lo sucedido de boca de la maltrecha mujer. Nikolai entró encolerizado, desde el cuarto de baño, escuché que me llamaba; supe enseguida que Duscha había regresado y me había delatado. Dejé a Velika con María y fui al dormitorio matrimonial.
Entre lágrimas de indignación le conté la situación en que había encontrado a Velika. Mi exposición de los hechos no sirvió de nada. Mi esposo, no se escandalizó de que a nuestra hija se le estuviera incitando, de una manera diabólica, para que se comportara como una bestia que sale de noche a matar. Me recordó que Duscha no era solo una maestra, pertenecía a una familia de damas de honor y también, que yo misma, tenía un linaje que respetar.

- ¡No puedes pelear con ella, como si fueras la más vulgar de las campesinas!- me reclamó, sin mencionar nada sobre el incidente con Velika.

La reacción hostil de Nikolai me hizo sentir como una tonta, ahora no me cabía duda, desconocía lo que estaba sucediendo en mi propia casa.

- ¡¿Culpas a la maestra por ser como es nuestra hija?!- vociferó-. Y tuve que soportar la enumeración de las ventajas de tener a Duscha de nuestro lado y de la discreción que siempre guardaba sobre la alimentación de Velika. No hice reclamos, lo escuché y acepté la orden de mi marido de hablar con ella y ofrecerle una disculpa. Luego, me aclaró, ambos someteríamos a la mujercita a una averiguación detallada de lo ocurrido, aunque en mi interior me prometí: no dejar sola a Velika con la maestra nunca más.
Mientras más rápido se solucionara nuestra pelea más rápido Duscha tendría que dar explicaciones sobre el animal muerto. Golpeé despacio en la puerta de la habitación de Duscha. Me imaginé que estaría apesadumbrada con lo ocurrido y sin ánimos de toparse conmigo. Decidí entrar. Había dejado tirada toda su ropa, sucia de barro y hojas, en el piso. La puerta de su cuarto de baño estaba abierta, y la vi moverse llenando con agua la bañera. La estancia, por el agua caliente, se había humedecido de vapor Estaba completamente desnuda, su cabello negro lo llevaba recogido dejando al descubierto una espalda perfecta. Poseía una piel clara y luminosa. Nunca tuve celos de su aspecto: era un poco más alta que yo, y siempre se movía con el cuello erguido, su andar era elegante pero con gestos muy medidos, sin embargo no podía calificarla como una mujer tímida.
Por primera vez, noté que su cuerpo era torneado y musculoso. Su apariencia resultaba similar a una estatua que hubiese sido cincelada con cuidado. Y en esa piel tan tersa resaltaba algo peculiar: en diferentes zonas unas cicatrices, formadas por dos circulitos pequeños, se repetían; en su cintura, sus piernas, antebrazos y hombros. Resaltaban dos puntos colorados y un poco hundidos, conservando cada uno la misma forma, daba impresión que las pequeñas heridas se hubiesen abierto y cerrado varias veces.
Duscha giró quedando de frente, no intentó cubrirse su cuerpo desnudo. Entonces observé mejor las mordidas. Nos enfrentamos con la mirada en silencio por un par de minutos. Hasta que Duscha sin reparo expresó:

-La niña necesita sangre humana.

Sangre humana que ésta intrusa, devenida en maestra, le proporcionaba a mis espaldas. Ahí estaba frente a mí, la prueba de la perversión. Finalmente el mal de Irina estaba despertando en Velika, gracias a la niñera. Pero antes que nada, yo era su madre, y aunque no contase con el apoyo de mi marido, no permitiría que ella tomase el control de Velika .   

- Quiero que te vayas de mi casa- le dije fríamente y en su mirada, percibí un leve desafío. Sus ojos verdes resplandecieron llenos de insolencia. Siguió vertiendo agua en la bañera, sin responderme.

Salí de su habitación dando un portazo. No le permitiría intimidarme de ninguna forma y no estaba dispuesta a que se respaldara en mi pareja, para continuar en nuestro hogar.
 Descendí con el alma enajenada las escaleras y me dirigí a la oficina de mi esposo. Esta discusión con Nikolai fue realmente muy violenta, y no recuerdo que nos dijimos.
¡Ya no iba aceptar sus argumentos ni su autoridad de hombre de la casa!
Era la primera vez que el doctor Gusev veía tan furiosa a su mujer. Solo tengo presente mi última frase, que le espeté señalándolo amenazadoramente con el dedo.

- ¡No sé cuales son tus intenciones o las de ella, pero  te advierto Nikolai, si algo le pasa a mi hija yo me encargaré de que lo paguen muy caro!



Continuará...










Velika  
Autor: Adriana Cloudy  
Argentina 2015


domingo, 26 de julio de 2015

I love Flash Gordon


Esta es una película ochentosa con todas las letras, y una de mis favoritas. Las aventuras de un superhéroe sin superpoderes contra un tirano, en un planeta lejano que intenta atacar la Tierra. Y el ingrediente principal, una canción emblemática a cargo de QUEEN, ¡una delicia!
Para muchos un film regular de bajo presupuesto, para mí que la vi en el cine, es una maravilla. Sobretodo porque teniendo menos de 13 años ver, en pantalla gigante, a un rubio musculoso con una camiseta apretada te resulta inolvidable. Los más llamativo de este film y de la historia en si, son los malos. Definitivamente dos épicos antagonistas que atrapan al espectador: 
Ming el Despiadado a cargo de Max von Sydow  y La princesa Aura interpretada por Ornella Mutti.
















 ¿Y de qué se trata Flash Gordon?
Flash Gordon, un famoso jugador de fútbol americano de los New York Jets, y Dale Arden, futura novia del héroe, se lanzan en paracaídas cuando un meteorito alcanza el ala del avión en que viajaban. Caen cerca del laboratorio donde el científico Hans Zarkov prepara sus planes para desviar la trayectoria de un meteorito mayor que va a chocar contra la Tierra. El plan consiste nada menos que en lanzar contra el meteorito un cohete, al que obliga a subir a Dale Arden y Flash Gordon a punta de pistola. Como resultado, y sin ninguna explicación del guionista, los tres van a parar al planeta Mongo. 
Mongo está habitado por diversos seres bajo el dominio del tirano Ming el Despiadado, quien pretenderá conquistar la Tierra y casarse con Dale Arden, mientras que su hija Aura se encapricha de Flash. Durante años los tres compañeros luchan contra Ming, encontrando amigos y aliados entre los pueblos oprimidos de Mongo como el príncipe Thun de los hombres león. En sus aventuras recorren todos los distintos reinos de Mongo, como el reino de los bosques de Arboria, regido por el príncipe Barin; la ciudad flotante de los hombres halcón, donde reina el príncipe Vultan; el reino helado de Frigia de la reina Fria, el reino de la jungla de Tropica, dominado por la reina Desira o el reino submarino de los hombres tiburón, regido por el rey Kala.

Originalmente Flash Gordon es una historieta de ciencia ficción creada por el dibujante Alex Raymond el 7 de enero de 1934 para el King Features Syndicate, como página dominical (sunday strip), y continuada luego por diversos guionistas y dibujantes.

Flash Gordon vuelve a estar de moda gracias a la pelicula TED, dónde un oso de peluche junto a su amigo humano, son los  fans número uno del actor  Sam J. Jones. Una película con gran vestuario, colorida, una aventura sin grandes vueltas de guión es simple y directa, sin los FX actuales pero con mucho corazón y si la viste de chico, seguro te sigue gustando.



Y ahora FLASH  aaaaaaaaaaaaah Saviour of the universe


viernes, 24 de julio de 2015

VELIKA capitulo 1 ( cuarta parte)


Velika 
Capitulo 1


Una madre
( cuarta parte)


Sobre una mesa estaban dos botellas, de un tamaño aproximado a un cuarto litro; las dos aparentemente habían sido llenadas con sangre. Una mostraba un color muy oscuro y la otra de un rojo más brillante. Llamamos a Velika  pero mi hija, al ver que Frederich colocaba en sendos vasos un poco del contenido de cada botella, se mantuvo en el umbral de la puerta, dudando sobre si entrar o no. Finalmente convencida por su padre se acercó con desconfianza. Apretó con fuerzas la muñeca que siempre llevaba, contra su pecho sin quitar la vista de los vasos, después levantó la cabeza y mantuvo su mirada en el doctor S.

Nikolai intentó tranquilizarla acariciando suavemente su cabello y le dijo que tenía permiso de beber. Yo, mientras tanto, intentaba reprimir la  idea de levantar a mi hija en brazos, y salir corriendo de esa casa.
Velika bebió primero del vaso derecho, el que contenía la sangre oscura y luego del izquierdo con la sangre de un rojo brillante. El doctor S. no pudo disimular una mirada de asombro al ver que Velika bebía en forma refinada y depositaba, al terminar, con cuidado cada uno de los vasos sobre la mesa.

-Velika, podrías decirme ¿qué había en cada uno de los vasos?-le dijo.

Ella permaneció un momento con la mirada hacia el piso, siguió abrazando fuertemente a su muñeca. De pronto con un dedo señaló el vaso de la izquierda y exclamó:

- En ese vaso había sangre de conejo y en el otro, estaba un poco de su sangre.

- ¿Estás segura?

Respondió afirmativamente moviendo la cabeza. Mi marido permanecía en silencio, y a mí me preocupaba saber cuales eran las reales intenciones de su colega. Como si sus padres no estuviesen presentes continuó conversando con la niña.

- Tú sabes que los niños no beben sangre.

-¿Usted conoce a todos los niños del mundo?

-Por supuesto que no...

- Entonces, por qué asegura que los niños no beben sangre

- Bueno un niño prefiere comer pastel o dulces- mientras hablaba sacó de su bolsillo y abrió enseguida, una pequeña bolsa con golosinas de colores- ¿no te gustaría probar un dulce?

El doctor Frederich S. acompañó su sugerencia metiéndose un dulce en su boca. Y masticando feliz acercó a las manitos de Velika, la bolsa con dulces.

- Debería evitar los dulces, no son buenos para su salud- le espetó mi hija.

Nikolai se puso a reír con ganas, en un intento de romper la tensión que nos rodeaba. El doctor también comenzó a reír y aplaudiendo satisfecho declaró que Velika, era toda una dama muy honesta y perspicaz.


  
Cuando nos marchamos de la casa de Frederich S. la idea de que podíamos cambiar las costumbres de Velika se instaló en mi cabeza. El colega de mi esposo, ése mismo día, nos había comentado un  diagnóstico prometedor sobre nuestra hija: nos había dicho que, tratándose de una niña pequeña, reaccionaba a lo que conocía y sin darnos cuenta la estábamos sobreprotegiendo, por eso no sentía la curiosidad de probar cosas nuevas como todos los infantes. Velika vivía  tranquila y segura dentro su mundo, alejada de los desafíos que implican crecer. Todo a su alrededor se basaba en el temor a que sufriera algún daño.

Nos recomendó que su salud, todavía un poco delicada, no debía mantenerla aislada. Ella necesitaba superar su condición y vivir una infancia feliz, lo antes posible, tenía que desprenderse de la fijación con la sangre. Según el doctor S. que Velika se alimentara con sangre estaba vinculado a un conflicto emocional, producido por las circunstancias de su nacimiento. Si la ayudábamos, a romper totalmente con el trauma materno, su subconsciente la liberaría; incluso hasta podría llegar a curarse su anemia crónica.
Entonces pensé que debíamos intentarlo ¿Y por qué no empezar por el sol?
 Nunca la habíamos sacado a jugar durante el día. Ya no era una bebita, había crecido. Este sería el primero de muchos cambios, si ella soportaba los rayos del sol podría jugar con otros niños. De tanta belleza se perdía por permanecer encerrada.

El reloj marcaba las siete de la mañana, y tenuemente, comenzaba a iluminarse el cielo. Como sucedía día tras día al amanecer, Velika, se disponía a dormir. Me acerqué, y con dulzura le dije:

 -Hijita, es tiempo que sepas como luce esta hermosa ciudad bajo el sol.

La sujeté con fuerzas, pero sin lastimarla, tratando de atraerla a la ventana. Los rayos de luz podían distinguirse asomando, bajo las cortinas que cubrían la ventana. Enseguida sentí la resistencia de mi hija. Comenzó a gritar y patalear. Se sacudía enajenada tratando de zafarse de mi mano. Nunca había hecho un berrinche pero esto, superaba a cualquier escena de criatura malcriada. Velika, gritaba aterrorizada, viendo que mi intención era correr la gruesa cortina, y dejar pasar la luz del sol. Le imploré que se calmara pero seguía histérica; como un animal que sabe del peligro que le acecha. Me sorprendió la fuerza que poseía. Me era imposible levantarla del piso, tiraba de mi mano buscando soltarse y regresar, a la seguridad de su cama. Yo intentaba que se incorpore y acercarla a la luz.
La potente voz de Nikolai interrumpió la lucha entre ambas. Se acercó furioso, me apretó el brazo y me dijo con rabia al oído- ¡Estás loca mujer!- y levantando a Velika del suelo agregó:

- ¡Deja en paz a la niña!

Crucé los brazos sobre mi pecho, avergonzada y abatida. Comencé a llorar sentada en un rincón. Más tarde en una breve plática mi marido se explayó con calma tratando de consolarme.

 -  Helena, mi amor, no te dejes convencer por las palabras de Frederich. Es muy bueno en su campo pero él, no ha visto ni conoce, las cosas que yo he visto. Y hay detalles que no pude informarle porque no entendería.

- Yo tampoco entiendo... ¿por qué no podemos intentar curarla?

- ¿Curarla? Helena...debes aprender a vivir con lo que es Velika, y acostumbrarte a lo que pueda llegar a ser.

Con el tiempo comprendería que ser su madre no me daba derecho a cambiar su esencia, y que en realidad, yo debía cambiar por el bien de mi hija.


 Permanecimos cuarenta y cinco días en Viena. Recuerdo el viaje como lo más bello que vivimos en familia. La ciudad renovó nuestro amor matrimonial, y sobretodo, nos dio un manto de  tranquilidad como padres; cada vez que habíamos estado entre la sociedad vienesa, Velika, había sido vista como una niña alegre y educada. Era la ciudad que estaba acostumbrada a los niños prodigios, y Velika tenía potencial para destacar como tal. Disfrutó las funciones de Opera y se interesó en la mitología germana y en los cuentos de los hermanos Grimm. Las historias de dioses griegos que le narraba mi esposo, cambiaron a relatos de hadas. Su abuela paterna, la madre de Nikolai nacida en Bradenburgo, y que por amor había abandonado a su familia, hubiese estado feliz.

 La noche anterior a nuestra partida, Frederich S. nos invitó a cenar un pequeño restaurante y probar un sabroso Tafelspitzque, según nos aseguró, era la mejor forma de despedirse de Viena.
Como sucede con los hombres, su tema de conversación, enseguida cayó directamente sobre el ambiente político. El horizonte se presentaba cada vez más turbulento para Europa.

-La ciudad todavía está de luto por la muerte de la Emperatriz....aunque si debo ser sincero, hay varios que se alegran... y están aprovechando la desaparición de la figura que realmente mantenía unido al imperio.

Comentó preocupado el doctor S., mi esposo, lo puso al tanto del clima que se vivía en nuestro país. Los eventos de Austria estaban afectando a toda la región, y sobretodo al sistema de gobierno. Los opositores a la monarquía eran cada vez más fuertes; también en Rusia había un constante nerviosismo entre la población, el Zar, intentaba aplastar cualquier mínimo intento de deshonra a su autoridad. Mientras los hombres conversaban, las dos permanecíamos en silencio. Yo acariciaba la mejilla de Velika, que pulcramente sentada como una princesita observaba de reojo al resto de los comensales.
La entrada fue una aromática sopa, y Frederich S. situado la izquierda de la niña, extendió su cuchara para convidarle un sorbo a nuestra hija. Velika le sonrió y se excusó en perfecto alemán pero, con un marcado acento austriaco. El doctor aceptó el rechazo con una sonrisa, y luego de sorber una par de cucharadas, proclamó que estaba deliciosa.

- ¡Sabe exquisita! ¿Por qué no quieres probar un poco de sopa, Velika?

-No me gusta la sopa.

- Por cortesía, mi pequeña damita, deberías probarla y hasta quizás te agrade su sabor, ¿qué pasaría si sólo bebes un traguito?

- Explotarían mis tripas- contestó con expresiva solemnidad.

Frederich S. se atragantó desconcertado y escupió parte del líquido que tenía en la boca, reaccionando a la frase de Velika, como si fuera el mejor chiste que hubiese escuchado en su vida. Tosió y enrojeció en un esfuerzo por contener el resto de caldo que le quedaba en la boca.
Mi esposo y yo nos miramos aliviados de que respondiese con la inocencia, de cualquier niño de su edad. El salón comedor del restaurante estaba rodeado por una zona de jardines y Velika aburrida de escuchar más plática sobre política, al llegar el turno del postre, pidió permiso para jugar afuera. Se lo concedimos porque podíamos vigilarla a través del ventanal. Se puso con entusiasmo el abrigo y una vez libre de los adultos, se entretuvo saltando y contando estrellas. Nuestra cena finalizó con la promesa de una futura visita de Frederich. Subimos al carruaje, y en mitad del recorrido de regreso al hotel, observé que Velika movía nerviosamente su manito dentro del bolsillo de su abrigo. Nikolai también lo notó, y le pidió que le diese lo que tenia oculto en el bolsillo. Ella murmuró algo al oído de su padre, y él la ayudó a quitarse el abrigo, y lo dobló conservándolo en sus brazos. Velika me miró fijamente segura de que Nikolai no me contaría nada. Una vez más, padre e hija, me mantenían fuera de un incidente.
Sin embargo, en la mañana, entre las cenizas de la estufa, me pareció ver la cola de una rata.



Continuará...




Click en la imagen para acceder a la quinta parte 





Velika  Autor. Adriana Cloudy © Todos los derechos reservados Argentina 2015



jueves, 23 de julio de 2015

Feria del Libro 2015

FERIA


Del latín ferĭa, una feria es un evento económico, social o cultural que puede estar establecido o ser temporal, y que puede tener lugar en sede fija o desarrollarse de forma ambulante. Las ferias suelen estar dedicadas a un tema específico o tener un propósito común.

Desde 17 al 26 de Julio, en el Paseo Cultural Castro Barros. tuvo lugar la Feria del Libro en la ciudad Capital de La Rioja (Argentina). Una feria pequeña con ganas de seguir creciendo, y que cada año, se espera con alegría en esta ciudad del NOA. Lamentablemente este año las visitas desde Buenos Aires fueron mínimas; me hubiese gustado poder ver a personalidades tanto de la literatura nacional como de la gráfica, (el año pasado participó Chanti creador de la tira cómica “Mayor y menor”) en la programación 2015 hubo dos eventos a destacar : la visita de uno de los integrantes del exitoso programa televisivo de cocina “ Cocineros Argentinos” y la presentación de una performance a cargo del actor Leonardo Sbaraglia, una figura en mi país con reconocimiento internacional por su trayectoria en cine, tanto español como latinoamericano. Debo aclarar que la feria tiene entrada gratuita y se extiende a todos los eventos, incluso un ciclo de cine en el espacio INCAA de la ciudad. Y encima tuvimos unas hermosas tardes con sol, anoten para visitar la feria el próximo año.




Sobre los stands de libros debo extender mi protesta a todas las ferias que conozco, incluida la de Buenos Aires: Los precios de los libros en estas ferias, que son eventos anuales, y que exigen un gran esfuerzo, y que los lectores agendamos  año a año,  no se corresponden a una feria. Suelen ser tan caros como en cualquier librería, hasta incluso más caros, como sucedió con los títulos de Stephen King e Isabel Allende. Las ofertas tienen que ser la estrella de la Feria pero suelen brillar por su ausencia. Me parece que tanto editoriales como librerías no comprenden el concepto de “Feria “ . Descartando las novedades no veo la razón para privarnos de comprar títulos anteriores a precios accesibles.



Afortunadamente una librería, de la ciudad de Córdoba, si entiende que una feria es la oportunidad de vender masivamente y en su stand había unas atractivas mesas con novelas variadas al precio de 40$ y tres por 100 $ ¡El mismo precio del año pasado!





Mis adquisiciones en la Feria del Libro La Rioja 2015


El ladrón de almas: Durante su época de estudiante en una universidad al norte del estado de Nueva York Nathaniel Mason entabla relación con varias personas singularmente enigmáticas, treinta años después uno de sus compañeros reaparecerá para sugerirle que puede que en realidad Nathaniel no sea quien cree ser… Una inquietante, lírica y sorprendente novela sobre la identidad y sus fantasmas, sobre el pasado que nos persigue, los recuerdos que nos engañan y los enigmas que ocultan las personas con quienes nos relacionamos.




La edad de la inocencia: Un clásico romántico. La acción de la novela transcurre en la alta sociedad neoyorquina de la década de 1870. Este clásico tuvo su primera adaptación cinematográfica en 1924 una película muda producida por Warner Brothers. En 1928 fue convertida en obra de teatro por Margaret Ayer Barnes y estrenada en Broadway en 1928. Tanto la novela como su adaptación teatral fueron la base de una segunda adaptación a la gran pantalla, la película de la RKO La edad de la inocencia (1934), En 1993 la tercera adaptación cinematográfica de la novela fue dirigida por Martin Scorsese, protagonizada por Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis, Winona Ryder.



La última hora del último día: En el exilio, una familia catalana se instala en la hacienda La portuguesa, en lo más profundo de la selva mexicana. Durante años, la familia, que espera con ingenua energía la caída de Franco y el advenimiento de la república, se va enraizando en ese terreno salvaje en el que sólo sobreviven las cosas que siempre existieron.







Espero que siga creciendo nuestra Feria provincial y sobretodo 
que las editoriales y libreros nos brinden, a los amantes de los libros, la posibilidad de gastar gustosamente nuestros ahorros (que no son abundantes) pero, nos encanta cada vez que se presenta la oportunidad, destinarlos a la literatura.







miércoles, 22 de julio de 2015

VELIKA capitulo 1 ( tercera parte)


Velika

Capitulo 1


Una madre
 ( tercera parte) 



Comunicar nuestro viaje causó preocupación entre la servidumbre; por una lado María esperaba acompañarnos, solo ella, preparaba a escondidas del resto de los sirvientes, la dieta de Velika. Yo agradecía en mi corazón, que pudiese realizar la inusual tarea de preparar su peculiar alimentación. Y Rupert desconfiaba de la situación política que se vivía en Austria. Sin embargo, mi marido aclaró que viajaríamos sólo los tres, y que no debían inquietarse por nosotros.

Por otro lado, Velika, no pareció entusiasmada de tener que abandonar su entorno. Para animarla su padre le aseguró, que conocería los lugares donde Mozart componía y ella tiernamente le dijo que estaba dispuesta a jugar con Amadeus, si él le prestaba su piano. Mi dulce niña hablaba tan convencida de sus intenciones que no podíamos menos que reírnos de su gracia.
Los preparativos fueron tan atractivos como el viaje, varias semanas Velika  disfrutó la visita de la modista, quién nunca la había visto antes, porque ella enviaba sus vestidos, a pedido de mi esposo.
La modista era una regordeta mujer que vestía de rojo y negro, llegó acompañada de una delgaducha jovencita de largas trenzas. Las dos se sorprendieron del porte de una criatura tan pequeña.

- ¡Es la imagen viva de un princesa celestial!- exclamó exageradamente cuando la vio entrar al salón. Me sentí orgullosa e incómoda, no aprobaba que sus disparatadas observaciones convirtieran a mi hija en una vanidosa. Por suerte, Velika no parecía entender los halagos que recibía de las extrañas mujeres.

Tanto la modista como su ayudante admiraron embelesadas el largo cabello rubio plata cuyas puntas terminaba en un rizo, y que normalmente lo llevaba peinado. Duscha y yo inventábamos diferentes peinados para satisfacer la coquetería de Velika. Y la piel que jamás había sido tocada por el sol, le daba una imagen angelical. Claro que no todos pensaban igual; entre nuestro personal de servicio, Velika producía diferentes reacciones, como pude descubrir una tarde al escuchar una conversación:

- ¡La niña es tan obediente! muy diferente a mis hijos, esos son unos verdaderos salvajes que en vano intento corregir con buenas palizas- le decía Olga a Myriam, ambas mujeres se encargaban de la limpieza y el lavado de la ropa y tenían acceso a todos los cuartos de la casa. A lo que Myriam, con el descaro que invita el creer que nadie escuchaba, exclamó – Pues la verdad a mí, la niña me causa miedo...hay algo que no puedo explicar, te juro que intento no cruzarme con ella ¿No te parece extraño que le permitan estar despierta hasta avanzada la noche?

Pasé por alto esa impertinencia porque, después de todo, los sirvientes no pueden guardar una extrema simpatía hacia sus amos, pero fue mi primera advertencia sobre la impresión que mi hija podía causar a los extraños. 




Con media docena de vestidos nuevos se cerraron los baúles y maletas. Todo estaba listo para emprender el viaje. A Duscha le fueron pagaron dos meses adelantados de sueldo, y se le informó que mediante una carta se le avisaría de nuestro regreso. Ella nos dijo que aprovecharía sus vacaciones forzadas, para visitar a su madre en Moscú. Nuestro itinerario estaba arreglado para arribar a la capital de Austria durante las primeras horas de la noche. Al llegar a Viena inmediatamente nos dirigimos al hotel donde, un amigo de mi esposo, había pagado previamente nuestra estadía. Y nunca supe cuales habrán sido las recomendaciones que se hicieron acerca de nosotros porque, para nuestra sorpresa, salieron a recibirnos con pompa y honores. El conserje, apareció acompañado de tres botones del hotel y nos saludó efusivamente:

- ¡Doctor Nikolai Gusev y señora Gusev, bienvenidos al corazón del Imperio! ¡Es un honor contar con vuestra presencia!

 El simpático austriaco me ofreció su mano, y realizando una reverencia, me ayudó a descender del carruaje. En la entrada dos violinistas interpretaban un vals vienes en nuestro honor. Varios transeúntes se detuvieron para ver quienes eran, los célebres viajeros. Me resultó bastante vergonzoso el pequeño revuelo que provocamos, sin embargo, fue Velika, quien despertó la admiración de los huéspedes y del personal del hotel. Vestida con un abrigo color rosa y llevando unas mariposas y cintas blancas en su pelo, todos se maravillaron de  lo bonita que se veía. Caminaba frente a nosotros con la mirada en alto, y llena de curiosidad al verse rodeada de tantas personas desconocidas. Permitió que dos abuelitas besaran sus mejillas y acariciaran sus bucles. Respondió con gran desenvoltura cada demostración de ternura, agradeciendo en un perfecto alemán e incluso hasta en inglés.
 La mayoría de nuestros paseos por la ciudad de Viena fueron nocturnos, de esta forma Velika podía acompañarnos. Teníamos a favor que el ocaso se presentaba más temprano, porque estábamos en Otoño, permitiéndonos recorrer la fastuosa ciudad con nuestra hija, desde antes del anochecer. Fuimos a la Opera, y a varios bares donde escuchamos: en algunos a las orquestas tirolesas y en otros recitar sus versos a los poetas. Asistimos a un baile de gala y nuestras excursiones favoritas fueron la visita a los museos de arte y las casas algunas difuntas celebridades austriacas.



Una mañana, cuando ya sabia de memoria que calle tomar para regresar al hotel, me permití una caminata en solitario. Encontré una tienda de libros y le solicité al encargado que me recomendase algunas novedades en literatura. Me mostró varios títulos, guardando sus elogios para una novela británica que, según el dueño de la librería, era un éxito en ventas. El autor se llamaba Bram Stoker y estaba logrando reconocimiento con su obra: Drácula.  Stoker, se había basado en la figura de un héroe rumano para dar rienda suelta a una siniestra historia. La novela tenía como protagonista a un aristócrata strigoi, el más poderoso que jamás se hubiese conocido.
Examiné el ejemplar mientras escuchaba las adulaciones del vendedor. Las leyendas de mi tierra natal estaban narradas oscuramente por un inglés. - ¡Por el amor de Cristo!- pensé - ¡Cómo se atrevió a retratar a nuestros nobles como unos monstruos inmorales!
 Observé el titulo grabado tratando de contener mi indignación. Pagué sin hacer comentarios por el libro y lo guardé enseguida en mi bolsa. Yo misma tenía que saber de que se trataba.
 El temor hacia los strigoi, durante años, había provocado una histeria colectiva en toda Europa. La emperatriz Maria Teresa de Austria estuvo muy interesada en el vampirismo: el mito del vampiro provocaba la profanación de las tumbas. Una buena católica como ella, no podía permitir tales ofensas al eterno descanso de los muertos. Se decía, que en varias regiones las estacas estaban preparadas para atravesar el corazón del muerto; apenas el sacerdote terminaba el responso se cortaban cabezas y realizaban otras vejaciones  similares a las que yo había visto en el sepulcro de Irina. Los bebedores de sangre, que atormentaban el mundo de los vivos, fueron buscados en toda la región de los Cárpatos. La emperatriz había confiado la importante misión, de comprobar la veracidad de los supuestos casos de vampirismo, a un eminente médico holandés. Quien le confirmó a su majestad que semejantes criaturas no existían. ¿Qué habría pensado Gerard van Swieten acerca de Velika?

 Entré al cuarto del hotel sin hacer ruido, Nikolai y Velika dormían profundamente. Aquel día fue la primera vez que le oculté algo a mi pareja, escondí el libro entre la ropa que permanecía en un baúl de viaje, y luego durante el almuerzo traté de disimular mis alterados nervios frente a mi esposo. Decidí leer la novela cuando estuviese en mi hogar. No deseaba obsesionarme con la idea de los vampiros, porque sólo provocaría problemas en mi matrimonio o peor todavía, yo también terminaría presa de la demencia que consumió a Irina.

A pesar de mi esfuerzo, cada vez me costaba más fingir que éramos una familia común. No existían los amigos que nos visitaran o los parientes maliciosos que desparramaran chismes, y sin embargo, sentía que no podríamos mantener ocultos los hábitos de nuestra hija durante mucho tiempo.
En Viena, mi esposo se las arregló para conseguir sangre de un matadero, y a escondidas en nuestro cuarto, todas las noches la alimentábamos. Aquel viaje familiar no fue únicamente para darnos un descanso de la rutina doméstica. Nikolai había descubierto un especialista en comportamiento compulsivo. El facultativo informado de cada detalle sobre la salud de Velika, por un intercambio de cartas con Nikolai, insistió en conocer a nuestra hija.
 Una nueva corriente de la medicina se fortalecía, defendiendo una teoría sobre la raíz de ciertas enfermedades; dicha teoría consideraba que muchos síntomas manifestados por el enfermo podían tener su origen en la mente. Los estudiosos, según me explicó mi esposo, se buscan en el subconsciente, la causa que impulsa al enfermo a mantener determinado vicio o comportamiento, y una vez descubierto, realizan el tratamiento apropiado para curar definitivamente al paciente de su infame condición.


El doctor Frederich S. había insistido especialmente que no se le dijera a Velika, sobre la visita que haríamos a su hogar y tampoco mencionarle que en dicha casa vivía un doctor.  Frederich S. era un hombre joven y muy guapo; sus ojos azules poseían un brillo travieso y en sus actitudes demostraba un exceso de simpatía con la personas; al ver su vivacidad no se podía pensar que fuese un formal catedrático; conservaba el aspecto de un estudiante en sus primeros años. Conversamos los tres, compartiendo un café en la biblioteca, y permitimos a Velika dar vueltas por la casa, que constaba una sola planta. El doctor era soltero y no necesitaba demasiado espacio. Uno de los cuartos estaba destinado a recibir a los pacientes y en ese cuarto, más tarde, nos esperaba una sorpresa.



Continuará...



Click en la imagen para acceder a la cuarta parte






Velika  2015  Autor: Adriana Cloudy   Todos los derechos reservados ©

lunes, 20 de julio de 2015

VAMOS A DAR UNA VUELTA AL CIELO capitulo 3




CAPITULO 3 

When the night has come
And the land is dark
And the moon is the only light we see
No I won't be afraid
No I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me...

 Ben E. King “Stand by me”


Hospital.
Consultorio del médico personal de Nine 
40 días de conexión 



El doctor Cerbello estira mis párpados y observa dentro de mis pupilas como si buscara a Nube en el fondo de mis ojos. Qué impresionante seria si pudiese vislumbrar su rostro en lo oscuro de mi pupila. Yo sé como es ella, su cabello, su sonrisa; su piel luce tan suave como si solamente hubiese sido creada para que la tocase el rocío matinal. Su cabello excesivamente largo es de color avellana,   y realza su carita de angelical. Nube luce como una chica que podría ser rescatada por un hada.
Mi médico, por muy académico que sea, no tiene otro recurso que el aparato de psico-conducta para verificar su existencia. Apoyando las dos manos sobre un disco metálico, el detector pone una tonalidad a cada una de las personalidades. El color que señala a Nube es un azul verdoso claro cercano a la aguamarina.

-Hablaré con Adrián Smith, para que limiten la vida de Nube al horario nocturno. Ellos saben lo que hacen sus métodos  logran una conexión intima. De todas formas sigues siendo mi paciente y mi responsabilidad. Usted señorita debe descansar las horas necesarias para mantener su salud.

- Estoy bien, doctor. Simplemente tuve  algunos días con apenas un leve malestar en la boca del estómago y luego desapareció.

No quiero decirle que fueron varias horas con un  dolor punzante similar a un golpe. No era un dolor físico normal y parecía que no iba a terminarse con ayuda de un analgésico.
Cuando leí el buzón de mensajes de Nube, me di cuenta que había tenido una situación incómoda  con Zang. Ese dolor fue el proceso de la angustia que sintió ella. El nuevo mensaje mágicamente  terminó con la molestia. Era una invitación a unos de los espacios privados del juego:



“Buenas noches nube...                                                                                                                             
Quisiera poder conversar contigo no se si puedas ir solo un rato a la biblioteca, de antemano gracias por su atención.
Insisto en hablar con usted  ): sé que no la puedo obligar... no es de caballeros pero me gustaría conversar un rato con usted, no mucho realmente.
De todas maneras, si no responde no se preocupe será en otra ocasión.”
                                                                                                                             

Mi doctor continúa haciendo un gesto de preocupación, apretando los labios mira los parámetros de mis análisis. No quisiera que me cambien a otra sección, intento hacer un comentario que lo deje tranquilo.

-Por primera vez pude almorzar sin inconvenientes. Prometo seguir la dieta. Mis náuseas son menores- utilizo una sonrisa benévola  para que crea en mi palabra.

 Lleva meses tratando de que retenga alimento.

-Un progreso importante, sentirás los efectos de la actividad de Nube en tu organismo, de seguro habrá cambios. Debes avisarme de cualquier novedad

- Los cambios hasta ahora son para bien. Me siento de excelente humor.

-Nine para estar seguros, te veré dos veces en la semana en lugar de sólo los martes. Quiero controlar en detalle los efectos de la conexión.

-Como usted diga doctor. Claro que preferiría menos extracciones de sangre.

- Tu salud Nine, debe ser tu prioridad.


No sé quién, de las nueve personalidades, grita en mi cabeza:  ¡No regresemos más!
Y me parece una muy buena idea.
  

Casa de Nine 10 PM  Nube en línea
                                                                     
Zang dice:
Me encuentro en un dilema o.o

Yo digo:
¿Qué clase de dilema?

Zang dice:
Con la canción Revolution, recuerdas que prometí aprenderla?
Lo que pasa es que estaba viendo la partitura que tengo
y como que no encajaba
y ya vi porqué. Resulta que tengo la primera versión

Yo digo:
Ellos la modificaron?

Zang dice:
Ahora no se
que versión aprenderme
D:

Yo digo:
Mi amor aprende la que es más conocida.

 Zang dice:
Lindura ♥ cuando este lista quiero que la escuches

Encontrarnos ha sido una suerte para los dos. En cierta forma, es cómo si Zang hubiese estado esperando por mí. Me cuenta con naturalidad lo que hace y lo que sueña hacer.
 ¡No es increíble cuando puedes hablar horas con alguien sin aburrirte!
 Sin verlo, sin saber como luce, puedo reconocer en él al hombre que quisiera abrazar. Mi piel asimila su calidez. Me gusta mucho y se lo puedo confesar sin sentir vergüenza. Vamos, poco a poco, abriendo nuestros corazones y percibimos como el amor se instala entre nosotros.
Mi vida es demasiado diferente a la suya, esto lejos de ser un impedimento, logra entre ambos un lazo de seducción. SOMA para mantener mi anonimato, diseño un perfil dónde soy de un país lejano al de él, a partir de eso, podemos hablar de comidas típicas, lugares, costumbres o música.
Lo maravilloso, es mi sensación de conocerlo de antes, y cada noche poder decir: “Por fin te hallé de nuevo, ahora quédate conmigo ésta noche y las que vienen.”


Zang dice:
Mi padre se ríe. Todo lo que hago lo toma como que solo estoy jugando

Yo digo:
Típico de los padres.
Todos lo hacen, no te preocupes.

Zang dice:
Ajap                                                                                       
                                                                                                               
Yo digo:
Amor.
Prefieres no contarle nada a tu padre?                                                                                      
Yo lo hago con casi todo de mi vida
Mis padres de mi vida personal no saben nada
Lo último que necesitaría es que opinen sobre mi vida
Y él sabe que estas grabando?

Zang dice:
Siii
le conte sobre el demo
Pero dice que no es cierto
Pero dice que no es cierto
y que me hago el tonto con el rock TuT
Si estuvieras conmigo seria todo más simple…mi amor.


Zang ama la música y quiere tocar el bajo profesionalmente. Me gusta poder darle el apoyo que toda persona con sueños necesita. Quiero poder incentivarlo a progresar. No alcanzará nada sin dedicación. Y nadie puede ser el mejor, si no existe una persona, que cada día te señale que si lo deseas serás el mejor.

Nuestras noches se llenan música y palabras escritas con ternura. Quisiera estar con él, caminar de la mano por horas, comiendo dulces y bebiendo refresco. Ir a un concierto, al cine, planificar un viaje. Apoyar mi cabeza en su pecho, acariciar su frente, de seguro revisaría sus manos dedo por dedo, en sus fotos sus manos me atraen, es una tontería pero me sucede.
Es imposible, un deseo inútil, yo seguiré atrapada. La distancia que nos separa nos une de otra forma, disfruto gustarle y él disfruta desearme.
Sólo me asusta que pida más de mí, que espere un  encuentro que no podrá ser. Nine y yo sabemos que la relación es una experiencia transitoria.


  
Casa de Nine  9 AM
                                                                                                                  
Comparto mi casa con Alessandra, mi compañera,  es una declarada opositora de SOMA. Hasta participó en marchas para cerrar la organización. Todas en vano. Un ciudadano que puede  pagar sus servicios lo hace sin dudarlo, nadie quiere vivir con su mente dentro de un cocktel de frutas. Estimular una personalidad te garantiza cierto período de sueño tranquilo. La conexión con un humano del pasado pasa por una etapa neuro-eléctrico sensorial, eso mantiene controlada la esquizofrenia.  Un estimulo a los nervios visuales llega al cerebro, nadie sabe bien por qué la interrelación con los emocionales tranquiliza a las neuronas. Y esa tranquilidad se convierte en un milagro que no quieres soltar.
Para otros, la actividad de SOMA consiste en evaluar reacciones porque en realidad busca una manipulación de la conducta, utilizando a las personas del pasado.  
                                     
- ¡Toda una mierda! Te metiste en un lío al trabajar con ellos. Podías vivir tu último ciclo en paz.

Alessandra lo dice tan seria, con sus labios pintados de negro, mientras se acomoda un piercing. Su personalidad gótica despertó esta mañana con intenciones de quedarse. No duda en agregar:

-SOMA  miente. La importancia de las emociones es  pura propaganda para obtener dinero. Es un simple vicio como lo son las pastillas o las bebidas. Un vulgar comercio.

- ¡Chica, qué opción tengo! Quiero eso y ellos me lo dieron. Nube permanece contenta. Mis otras personalidades dejaron de molestarme.

Mi argumento es sincero. No hay voces en mi cabeza y me agrada el viaje diario de abstracción.

-Yo olvido todo rápido, estoy mucho mejor sin SOMA – declara ella-¡Vive y olvida, Nine, vive y olvida!

Estamos diseñados para utilizar el olvido. El olvido implica que todo sentimiento se vuelve fugaz, no te encariñas a nada ni a nadie.
El desayuno continúa en silencio, Alessandra se coloca sus auriculares, una canción de Arch Enemy pone fin a la discusión. Para nuestra raza actual controlar las personalidades requiere una concentración diaria, si te distraes puedes estar realizando la peor acción de tu vida. Los reportes de violencia pertenecen a  quienes sucumben a la rotación que ellas hacen; cada personalidad quiere ejercer como número uno. La forma tradicional de controlar personalidades son drogas neurales o las vivencias que te ofrece SOMA. Y todo ciudadano responsable debe mantener su cabeza bajo supervisión. Olvida todo, olvida que sufres, olvida que te sientes solo, olvida que reíste, olvida que eres un esclavo de las voces. Pero ellas, no siempre permiten olvidar.
                                                                                                                  
           

Vamos a dar una vuelta al cielo 2013 Argentina 
Autor: Adriana Cloudy - MenteImperfecta  © Todos los derechos reservados


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