miércoles, 28 de octubre de 2015

Semana de Halloween 2015 toda familia guarda algún secreto...


                                  


 El secreto olvidado 



No sé si sentirme responsable de lo sucedido o aceptar que hay fuerzas que escapan a mis creencias. Y aunque resulte una explicación infantil ante semejante crimen; sigo pensando que fueron, fuerzas malignas, las que intervinieron en éste asunto.
Nuestra idea era hacer un documental para youtube y echar a correr un nuevo creepypasta en las redes. Pero lo interesante, era que teníamos bases históricas para fundamentar su veracidad.
El grupo lo formábamos: Damián y Federico, encargados de las cámaras y las luces; Julieta en el registro del sonido; Carolina se ocupaba del vestuario y ambientación y Sofía, que además de haber propuesto la idea, tendría el rol de continuista. Y yo ayudaba en la dirección y producción, no había una cabeza de mando, el proyecto lo hacíamos entre todos y la idea era divertirnos.

Varios niños aseguraban haber visto en la vieja pensión al espíritu de un soldado, y justamente ahí durante todo un año se mantuvo escondido, bajo una falsa identidad, un Mayor General de las SS. Cuando nos enteramos quisimos ir de inmediato. Era el proyecto perfecto para nuestra tesis. Y encima teníamos todo a nuestro favor para realizarlo , porque el lugar pertenecía a la familia de Sofía.
Al llegar tuvimos que limpiar. Todo era un desastre, el lugar que estaba cerrado desde hacia veinte años. Es una pensión de dos pisos, que en su época activa, solamente albergaba gente de buena posición social. Estaba de moda entre los que buscaban un lugar tranquilo y agradable para pasar sus vacaciones o mantener sus amores clandestinos fuera de ojos indiscretos.
Actualmente se encuentra casi en ruinas, y se lo tildó de hotel fantasma. Hay testimonios de que en las noches se sienten pasos y gritos.
Realizamos una limpieza  minuciosa de la entrada. Después nos dedicamos a lo importante: buscar documentos o archivos que nos ayudaran en el documental. Todos los libros de registros se conservaba en unas cajas y también había muchísimas fotos.
 Nadie quería dormir y la verdad ninguno pensaba que iba aparecer un fantasma, pero estábamos de acuerdo de hacer creer al público que si había una entidad dando vueltas en el edificio.
Esa primera noche tratamos de ordenar los libros de la conserjería por fechas, hasta que hallamos los que correspondía al año 1946. Y con ese registro estaban varias fotos de los vacacionistas de la época. Observé que en ellas aparecía siempre un sujeto en el fondo, que apenas se asomaba. Incluso en una imagen,dónde salían los bisabuelos de Sofía, se lo veía sentado tomando café en una mesa. Era fácil reconocerlo , se destacaba por su físico porque era bastante alto y rubio, pero su cara no podía verse bien en ninguna de las fotos.
Aunque todos bromeábamos acerca del fantasma, existía un aspecto bastante serio en el asunto, en el albergue se había escondido y protegido a un criminal de guerra.
Cuando comenzamos a redactar el guión surgió un conflicto, si lo haríamos de una forma prudente y dramática o le pondríamos un toque de humor. Enseguida se dividieron las opiniones, porque los hombres queríamos que fuese gracioso al estilo scooby-doo , y las chicas no estaban de acuerdo.
Sofía nos dijo:

- No quiero que sea una burla sobre mi familia, ni que los tilden de amantes de Hitler.

 Carolina hizo la pregunta que todos teníamos en mente:

- Sofía, ¿Qué pensaste cuando tu papá te dijo que tus bisabuelos escondieron a un nazi?

- Entendí porque mi abuela hizo cerrar el lugar, y nunca lo quiso vender. Seguro sentía vergüenza de que la familia estuviese relacionada con asesinos- respondió Sofía .

-Pero según se ve, el nazi, pagaba todas las cuentas de la pensión- exclamó jocosamente Federico.

Numerosos recibos estaban bajo el nombre de Verner Lerman, y en detalle especificaban que esas sumas de dinero cubrían gastos de impuestos municipales o compras de muebles.  Por supuesto que sabíamos que ése nombre era falso, pero nos servia para comenzar nuestro trabajo.
No íbamos a concentrar la historia simplemente en su presencia fantasmal por el lugar, con los datos de los libros expondríamos su vida en el hospedaje.
Una vez descubierta la identidad del inquilino escondido, nos relajamos.El cansancio nos venció y nos quedamos dormidos los seis, en los sillones del living.
Me despertó el ruido de los pájaros, un sonido que casi no escuchas cuando vives en una ciudad. Era muy temprano. Y entonces vi en el patio, completamente desnudo, pálido de frío a Federico.
No se movía, sólo estaba parado afuera sin ropa. Lo llamé y al acercarme vi que sus ojos estaban dados vueltas, completamente blancos. El susto hizo que le sujetara la cabeza y le gritara. Tardó en reaccionar pero lo hizo. Estaba bien, sin embargo no recordaba cómo había llegado afuera.
Ese día nadie habló del hecho, y creo que todos pensábamos que Federico se había drogado.
Comenzamos a filmar los pasillos y los cuartos. Sofía nos mostró la habitación de su abuela. Toda la infancia y adolescencia de la anciana había transcurrido en la pensión hasta que se casó y se marchó a la ciudad.
El cuarto sigue igual desde que lo dejó a los 17 años. Sofía nos dijo que revisar sus cosas personales era una forma de conocer un poco más de ella, dado que había dejado de hablar, cuando nació Sofía. Ahora permanece internada en geriátrico.
La noche ,de ese mismo día, no fue tranquila como la anterior. Los ruidos de puertas, sacudidas por el viento, nos obligaron a tratar de trabarlas a todas. Cuando pudimos sellar las puertas, en un pasillo descubrimos varias tablas del piso flojas y así dimos con el escondite del nazi.

Era un sótano, posiblemente donde el nazi permanecía la mayor parte del tiempo, tal vez saliendo cuando se sentía seguro. Tenía muchísimos libros,y lo típico de un cuarto, un ropero, una cama modesta y un escritorio. Un baño pequeño con una puerta  extra, esa puerta por medio de un túnel lo guiaba hacia afuera.
Julieta revisando los papeles del escritorio encontró varias cartas de amor. Una mujer enamorada le escribía a Verner, notamos extraño que dichas cartas no poseían sobres. Sofía las examinó y subió rápidamente al cuarto de su abuela. Al comparar las letras descubrió que la mujer enamorada era su propia abuela. Teníamos un dato jugoso para agregar, pero aunque todos insistimos ella se negó a que metiéramos la historia de amor.
Bajamos las cámaras y luces al sótano, al día siguiente bien temprano pensábamos filmar en la habitación. La filmación fue un desastre, nada funcionaba. Federico estaba intoxicado con algo y se la pasó vomitando. Damián y yo revisamos la electricidad del lugar hasta que una ficha le dio un toque a Damián y se quemaron un par de lámparas. Decidimos dejar la cámara prendida en el cuarto y salir a comer al pueblo para despejar el mal humor.
Cuando regresamos el registro de la cámara nos mostró lo que buscábamos.
Un sombra, una figura humana pasaba varias veces enfrente de la cámara, se escuchaban pasos y el sonido de una cadena.

- ¡Es el ruido de la cadena del ropero!- dijo Damián-tiene un candado y por aquí tiene que estar la llave.

Buscando esa llave, encontramos algo que cambiaría las cosas: Otra carta de la abuela de Sofía.
 Recuerdo de memoria el final:

“Mi hijo no se merece vivir señalado por la gente ni vivir con vergüenza de su padre. Tu causa es tu vida no la mía".

Enterarte que tu abuelo es otro hombre ya es difícil de asimilar, pero sumarle que eres nieto de un nazi, es demasiado.
Lo peor estaba por venir.
A la hora de cenar Julieta se encerró en el baño, al demorarse Carolina fue a buscarla, Julieta se había afeitado toda su cabeza, pero en forma inconsciente, al reaccionar se puso a gritar presa de una crisis de nervios.
Decidimos que las chicas debían irse, y fue entonces cuando Damián mostró algo que había mantenido escondido. Una foto en primer plano de Verner Lerman.

- Es tu cara Sofía, el tipo es tu abuelo. Míralo si tiene tu nariz... tus ojos...tu sonrisa...

- ¡Cállate!- le gritó Sofía – ¡No me hace ninguna gracia!

 Damián no tiene límites para sus bromas, se puso de pie y le hizo el saludo nazi a nuestra amiga, gritando a viva voz:

- ¡Heil, Sofía!

Las chicas molestas se fueron al jardín con Julieta y nosotros revisando el equipo terminamos de quemar todas las lámparas, de un estallido perdimos las luces necesarias para la filmación.
Cuando dudábamos de seguir con la idea del documental, apareció algo mejor que las fotos y los documentos. Federico, mientras juntaba unos cables, encontró la dichosa llave del candado que mantenia cerrado el ropero. Al abrirlo descubrimos nuestro propio cofre del tesoro.
 ¡El uniforme de un miembro de la SS! completo, incluso sus guantes hasta su arma, una Luger.
 Decidimos que no íbamos a cancelar el proyecto.Fue una noche tan excitante que arreglamos que yo iría a buscar más luces para filmar al día siguiente.
En la mañana surgió otro evento raro, Damián estaba lastimado, tenía en su muñeca derecha unas quemaduras que formaban una fila de números. Cuando Carolina observó la marca le dio una bofetada, realmente pensábamos que su broma había ido muy lejos. Pero él aseguraba que no recordaba que se los hubiera hecho y además el dolor tampoco recordaba.el dolor de la quemadura.
 ¿Cómo podía graficarse  números en su muñeca derecha siendo diestro? Aunque todos sentíamos que algo no funcionaba bien, y las circunstancias nos daban pistas de que teníamos que irnos del hotel, preferimos quedarnos.
 Julieta dijo:
-Yo me veo igual a Sinead O Connor , pero me quedaré a revelar la verdad de ese mal nacido.

Ese día preferí acompañarlos, y usamos los datos que teníamos para establecer los sucesos ocurridos en la familia de Sofía.

Los bisabuelos de Sofía se habían beneficiado económicamente con éste viajero alemán, al que cuidaban y admiraban. Tanto lo admiraban que no solo permitieron que viviera con ellos, jamás se dieron cuenta que el soldado mantenía una relación pasional con su hija, la abuela de Sofía, una adolescente que a pesar de su edad comprendía que de saberse su vinculo, quedaría expuesta a la vergüenza pública.  Ella decidió abandonarlo, pero no podía mantener en secreto de su embarazo y sus padres consiguieron arreglarle un precipitado matrimonio. No cabe duda que para el orgulloso Mayor General del Führer , el desprecio de su amada habrá sido una dolorosa ofensa. Perdió a su heredero, un varón que se convirtió en el padre de Sofía y que desconoce su origen.

Durante el transcurso del día, prácticamente nos dedicamos a sacar todo lo que había en el cuarto del Verner. Desgraciadamente no sabíamos alemán, sus libros y  todo lo que escribía estaba en su lengua materna. Acordamos que buscar un investigador de historia para que revisara las pertenencias. Y como las luces seguían siendo necesarias, al día siguiente tuve que ir por ellas.
Muy temprano subí al auto y me fui, la única con la que hablé antes de irme fue con Sofía.
No pude regresar enseguida, me demoré con otras compras y decidí dormir en casa de mi madre. Llamé para avisarles, varias veces, a sus celulares pero nadie me contestó...después se presentó la policía con la noticia de la tragedia.

Me detengo para beber agua. Estoy seguro que no olvidé nada. El oficial de policía se queda mirándome en silencio, continúa sentado detrás de su escritorio, y parece cansado. Quizás piense que, por mi estado de shock, mi cabeza divagaba mezclando recuerdos. No creo que me vea como un encubridor; mi regreso a la ciudad fue justificado y tengo los testigos. Además todos estudiábamos cine y los profesores saben que no había conflictos o competencia entre nosotros. Éramos buenos amigos.
 Me niego a creer que uno del grupo pudo haber realizado un acto tan abominable.

Mi relato todavía no está completo...





El oficial vuelve a llenar mi vaso con agua, y me dice:

- Los mataron a sangre fría mientras dormían.

 Creo que el oficial siente que estoy entorpeciendo su trabajo, porque tira con brusquedad el grupo de fotos de los cadáveres frente a mí.

- Señor Adrián Di Marco, quién lo hizo, pudo entrar a la casa sin problemas o ya estaba dentro de la misma.

- ¡ Ese nazi sobre el que hacíamos el documental tuvo que ver en sus muertes!

-¿Un nazi mató a sus compañeros? ¿Quiere decir que en la pensión estaba todavía escondido? Habla de un sujeto que debe ser un anciano de casi cien años. En primer lugar, sepa que revisamos todo el edificio y estaba vacío.

-Señor inspector... la última vez que hablé con Sofía llevaba puesto el uniforme de su abuelo. Parecía poseída, sólo se miraba frente al espejo...algo maligno estaba en ella.

- Suena más lógico decir que hablamos de alguien que esté obsesionado con el tercer Reich-. acota el detective revisando el expediente- Ustedes estaban en la pensión de los bisabuelos de su amiga, y al parecer era una familia que simpatizaba con el nazismo.

- ¡Fue el general!- le digo al policía y  me escucho repetirlo involuntariamente.- ¡Fue el general!


-Le tengo malas noticias, en la escena del crimen, todo involucra a Sofía y no se hallaron otras huellas.- dice el oficial- Y ella desapareció, al igual que ése uniforme del que habla.


El sonido de los balazos hizo que un vecino llamara a la policía. A Sofía no la encontraron. Recuerdo lo último que hablé con ella.

- Tenia mi altura, el general- me dijo.

Le sugerí que se lo quitara. Me miró de una forma tan extraña que me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.




El uniforme, era la herencia de Sofía como también lo eran las medallas. Se las colocó una por una en el lugar que le correspondían. Revisó el arma. La Luger, una vieja amiga que había cruzado el océano bien escondida entre la ropa. Funcionaba perfectamente.
Sofía, en mitad de la noche, ejecutó a sus amigos que dormían. Le dio un balazo en la cabeza a cada uno. Todos murieron.
El verdadero espíritu de su abuelo había sido un demonio, una vez rebelado el secreto de su origen, el demonio pudo reencontrarse con su propia sangre y se apoderó de la voluntad de Sofía.


El policía saca una bolsa que contiene una hoja del guión que teníamos preparado.

- Esto estaba en el lugar del crimen ¿Es la letra de su amiga?- me pregunta fríamente.

- Si oficial, es de ella.- le respondo.

En el papel figura escrito en alemán:

“ Meine Ehre heißt Treue “.

Traducido al castellano significa: Mi honor se llama lealtad.



 FIN 










AUTOR : MenteImperfecta ©   Adriana Cloudy






No hay comentarios: