jueves, 23 de junio de 2016

Velika capitulo 1 parte final




 Velika
Una madre


Los sepulcros no representaban la paz eterna  para el viejo cuidador. La imagen de Irina lo atormentaba en sus pesadillas; el regreso de un vampiro lo consideraba totalmente posible si le sobrevivía un descendiente. En el pueblo todos creían que la criatura que había nacido de aquel strigoi estaba muerta. Solamente Inga, la comadrona, y mi esposo se compadecieron de la recién nacida. En cambio, el viejo  Jaris era un hombre simple con una mente simple no dejaba de soñar con la hija de Irina transformada en un chupasangre insaciable.
No podía culparlo, esas mismas pesadillas me acosaban de vez en cuando. En algunas veía a Irina en el cuarto de Velika tratando de llevársela para liberarla de nuestros cuidados moralistas.
 Las pesadillas del viejo empeoraron al saber de la muerte de mi esposo y consideró que Dios lo había escuchado cuando se presentaron en el cementerio dos sujetos que podían terminar con sus miedos. Un par de cretinos que se hacían llamar: Cazadores de vampiros.
 En nuestra región no era extraño que todavía los charlatanes recurriesen a la ignorancia, desde ayuntar fantasmas hasta protección contra brujas cualquier método medieval les era útil para conseguir dinero. Estos supuestos exterminadores de vampiros habían vejado más de una tumba sin tener una prueba real de lo que profesaban pero, cuando escucharon la historia del sepulturero, sintieron que el destino los había señalado.


 
Desde la muerte de mi esposo iba a desayunar con Maria a la cocina, ella y Olga me brindaban esa contención maternal que tanto necesitaba. Velika era cuidada por Rupert durante la noche, ambos incluso paseaban a caballo cerca de la casa, con el paso de los años, solo conservamos cuatro sirvientes y en realidad ellos fueron nuestra familia. Dos parejas que ya eran mayores y no tenían hijos: Olga y Jonás junto a Rupert y María cuidaban el hogar.
Esa mañana escuché  a Olga llamándome desde el recibidor dejé mi taza de té y  miré sorprendida a María que detuvo su tarea.  Maria y yo notamos enseguida el pánico en su voz. Mi cocinera me hizo un gesto para que no me levantara de la silla y fue ella quién salió de la cocina. Yo decidí abrir la puerta que daba al exterior de la casa, flanquear el lado izquierdo me permitía llegar hasta el frente  sin que nadie pudiera verme por las ventanas.
Un carruaje sin conductor permanecía en la entrada. Me acerqué a examinar su interior. Dentro se encontraban unos maletines con una gran cruz grabada y en el piso del coche unas bolsas  amontonaban varias estacas de madera. Tomé con rabia una de las bolsas y me dirigí enfurecida hacia la casa. Abrí la puerta de un empujón, sin importarme que todavía llevaba puesto solamente un camisón; el golpe sobresaltó a los tres: En el recibidor hallé a dos desconocidos, uno de ellos apuntaba a mis empleadas con una pequeña pistola y el tercero era el viejo cuidador del cementerio.

-¡Cómo se atreven a presentarse en la casa de una familia protegida por el Zar!- grité arrojando la bolsa con estacas a sus pies.


Vestían sendos tapados negros con grandes bolsillos y llevaban botas de un modelo extranjero que no pude reconocer. El pelirrojo era claramente irlandés y mantenía apuntada el arma sin inmutarse; el otro era bastante alto, de ojos pequeños con un aire similar a un ave de rapiña tampoco parecía ser ruso y había algo en su forma de hablar que asocié con un lugar muy lejano a Europa.
Se mantuvieron firmes y calmados, sin duda los intrusos sabían que estábamos solas. Por la mañana Rupert y Jonás, el esposo de Olga, salían a recorrer el bosque para cazar alguna presa. El bosque era de gran ayuda ahora que nuestra entrada de dinero se había reducido
El primero en hablar fue el dueño del arma; intentaba dejar claro que no era de la misma clase que su secuaz utilizando gestos de un mal empleado refinamiento.

-Mi señora, nuestra visita es un servicio a la comunidad. Esconder un vampiro es una terrible ofensa contra Dios y tanto mi compañero como quien le habla, nos dedicamos a terminar con la amenaza de estas miserables criaturas. La región es conocida por albergar a los seres más temidos y astutos del infierno…

-Los estafadores saben usar bastante bien las mentiras que se narran en los cuentos-dije interrumpiendo su discurso, y me miró ofuscado - ¡Es usted simplemente un charlatán que se dedica a engatusar ignorantes!– le espeté con furia.

- ¡Mentiras!- exclamó riéndose burlonamente-¿No vive en su casa un ser que se oculta del sol y se alimenta de sangre? Nuestro amigo Jaris asegura que ustedes han protegido a un vampiro durante varios años ¿Acaso no es un vampiro su hija adoptiva?

 El pelirrojo le  hizo un gesto a Olga como buscando una confirmación a sus palabras. No iban a perder el tiempo esperando mi respuesta, cuando en realidad estaban decididos a  descubrir el secreto de la familia Gusev, y comprobar si los delirios del viejo del cementerio eran reales; porque de serlo, por fin podrían hacerse ricos confirmando la existencia de  los vampiros.
El sepulturero retrocedió unos pasos, se mostraba nervioso en su papel de Judas, se turbó y confesó retorciéndose los dedos.

-Yo les conté todo señora Helena, y usted sabe que es cierto lo que pasó con Irina…usted misma vio su cuerpo muerto y sus colmillos-confesó el viejo.

-Y sabemos de la hija que tuvo ese demonio- agregó el rubio.

-No me interesa que les habrá contado un anciano borracho ¡Quiero qué salgan de mi casa!

-Por favor  señora, no menosprecie nuestro trabajo también por diversas fuentes nos enteramos que su esposo le daba de beber sangre humana a quienes ustedes llaman Velika Gusev.




Junto a su padre mi hija era conocida como una enfermera ayudante; a pesar de verse como una niña demostraba ser muy dedicada cuando le pedían colaborar con los pacientes del doctor. Se hablaba de que ella podía realizar una sangría que mejoraba los dolores. Nikolai había sometido a breves extracciones de sangre a varias adolescentes aturdidas por las jaquecas. Las jóvenes habían encontrado un alivio en los colmillos de Velika.

- No puede seguir ocultando la verdad señora Gusev- murmuró el sepulturero y luego exclamó con fuerza- ¡Despertará el mal que reside en ella… y como su verdadera madre matará a toda su familia! ¡Estamos en peligro mientras siga con vida!

El más alto no pretendía seguir escuchando el parloteo del anciano dando explicaciones.

-Basta de conversación, vinimos a matar a un vampiro-dijo al pelirrojo y éste movió la cabeza afirmando las palabras de su compañero.

El sepulturero les había informado con detalles donde debían buscar. No preguntaron por el sótano ni por panteones, sabían que el vampiro que buscaban estaba en la casa.
El pelirrojo siguió apuntando con el arma mientras el otro subió de dos en dos los escalones, de la escalera que llevaba directamente a las habitaciones. Iba armado con una gran navaja y se dirigía al cuarto de mi hija; cuando intenté seguirlo sentí un fuerte tirón de mi pelo. El pelirrojo me detuvo afirmándome contra su cuerpo y sujetando mi garganta con la otra mano.

Lo que ocurrió después se desarrolló en pocos segundos: Un disparo hizo que el pelirrojo se doblara y me soltara para sujetar su rodilla que desde la parte posterior expulsaba sangre a borbotones. Olga empujó al suelo al sepulturero y vi subir por las escaleras a Rupert armado con un puñal.
El pelirrojo trató de recuperar su presa manoteando mi pierna, otro disparo lo detuvo.
Caí al suelo pero me incorporé enseguida y pude ver como Rupert descendía por las escaleras con Velika en brazos. Su camisón estaba totalmente bañando en sangre. 
Llevaba la cabeza inclinada hacia adelante  acurrucada con los ojos cerrados contra el pecho de Rupert; su boca parecía entreabrirse levemente como haciendo un tenue esfuerzo por respirar. Olga y María gritaban aterrorizadas.
 El pelirrojo fue arrastrado por Jonás hacia un rincón. La segunda bala no tardó en cumplir su objetivo.
Rupert entró con Velika  al consultorio de Nikolai; me levanté del piso y corrí torpemente detrás del cochero. Sobre la camilla hallé a mi hija de costado con su espalda encorvada. Inerte.
El olor a sangre era intenso y un rojo oscuro había empapado todo su camisón…
Su cuerpo permaneció tieso durante un rato. Solo oía mi llanto de angustia y la respiración agitada de Rupert. Velika no emitía ningún sonido. Toqué su cara con cuidado y busqué el corte debajo de su mandíbula. No respondió a mis movimientos. Era como un pajarillo de esos que encuentras en el jardín, congelado con sus alitas pegadas al cuerpecito. Un pajarillo que no volverá a volar.





Velika tosió, pasó la lengua por su paladar y me llamó suavemente. Me pidió que le sacara la ropa sucia. No parecía tener idea de lo sucedido. Olga y María entraron al consultorio, sonrieron al ver que Velika estaba de pie, a pesar del aspecto que mostraba, comprendieron que nada grave le había ocurrido. Rupert fue ayudar a Jonás que seguía apuntando con su escopeta al sepulturero.

-No…no entiendo…

Tartamudeó el anciano.

-No entiendo-repitió el cuidador del cementerio-no es la niña…es otra, debería ser una jovencita han pasado varios años. Es...es imposible...ella debería tener la edad de Irina y como su madre comenzará a matar.

- Es una niña, viejo repugnante- le espetó Rupert.


Rupert y Jonás se llevaron al viejo en una carreta y al regresar se ocuparon de los dos intrusos. En la habitación de Velika, permanecía el rubio que había sido asesinado por Rupert. No quise ver su cadáver; solo supe que Rupert lo atacó por la espalda cuando intentaba acercarse a mi hija. Le quitó el cuchillo que llevaba y cortó su garganta. Por la noche encontré el puñal del rubio junto al que utilizaba mi cochero sobre la mesa de la cocina. Ambos estaban limpios, ni un rastro de sangre había en ellos. Y aunque no quise preguntar, temiendo confirmar mis sospechas, sé bien que ninguna de las dos armas fue utilizada.

Luego de este horrible incidente abandonamos de inmediato nuestras tierras. Decidí aceptar la propuesta de Duscha, las circunstancias no me dejaban otra opción. María y Rupert nos acompañaron; Boris y Olga quedaron como cuidadores de la casa. De esa forma nos alejamos de nuestro amado hogar y refugio para emigrar a Estambul. Fue doloroso abandonar aquella casa donde vivimos como familia. Velika se alejaba de todo lo que conocía, y ahora debía tener claro que  íbamos enfrentarnos juntas, contra las supersticiones del mundo.
Estuvimos de acuerdo que su edad seria la que los demás viesen, una chiquilla de siete años. No era solamente una adolescente, que todavía lucia como una niñita con una inteligencia destacada, para ciertas personas la verdad de su naturaleza podía representar una especie de milagro, y para otras una aberración.
 Me pareció que la mejor forma para que Velika entendiese las ideas que la gente podía hacerse sobre ella, era mostrándole una historia que se hacia cada vez más popular.
 Le entregué mi ejemplar de Drácula.
Durante el viaje lo leyó con avidez. Cuando me dijo que había terminado la lectura de la novela le pregunté su opinión sobre el personaje principal y que pensaba acerca de toda la historia:


-Drácula es un pobre viejo solitario viviendo en un castillo, es comprensible que abandonara todo lo que conoce por una vida diferente, a pesar de saber lo caro que podría costarle exponerse al mundo. El deseo y el amor dan sentido a la vida, cualquiera lucharía por una oportunidad para conocer esas sensaciones…Drácula ya conocía el deseo.

Nunca pensé que esos aspectos sobresalían en la obra. La sed de sangre y el terror no parecieron perturbarla es mas, para ella ni siquiera se trataba de una historia perversa. Me hizo gracia que el escritor Bram Stoker, no hubiese logrado impresionar a Velika como lo había hecho conmigo.
Y para cerrar su conclusión agregó:

-Cuando te descuidas el amor puede volverte loco.

Y acaso no era por el amor que Nikolai y yo teníamos hacia ella, que hicimos tantas cosas que se considerarían espantosas o una locura a los ojos de cualquiera.
Por ese amor he jurado que nada ni nadie le hará jamás daño a mi hija. Durante un largo tiempo he cumplido mi promesa y lo seguiré haciendo.



 

 
Final del primer capitulo



Junto a Velika te agradezco que hayas leido el primer capitulo completo de la novela.
Autor: Adriana Cloudy
Argentina 2016  Todos los derechos reservados.

1 comentario:

Mily Robledo dijo...

Casi nada esa funesta visita!!Ha sido muy angustiante todo!!