viernes, 28 de octubre de 2011

Los Juicios de Salem

Pensar en Halloween , la Noche de brujas es algo que resulta divertido. Pero hubo un tiempo en que la gente temía a todo los desconocido y ese temor muchas veces se convertía en odio al prójimo.


A finales del siglo XVII, más de 200 personas en Salem, Massachusetts, fueron arrestadas y 20 de ellas terminaron ejecutadas.  

¿Que significó ser bruja en ese tiempo histórico?


Según la ley británica, base de la estructura legal de Massachussets (siglo XVII), practicar brujerías era un delito contra la autoridad estatal. 
Bastaba con una acusación para que los supuestos practicantes de brujerías sean enjuiciados y llevados a la horca.
Había una gran diferencia entre ser "afligido" y "acusado", ya que los afligidos habían sido supuestamente poseídos y atormentados por el demonio. Estos afligidos gritaban, en medio de su posesión, los nombres de los que los poseían, acusando así a las personas de brujería.
Mediante un juicio se establecía la culpabilidad y acusación de las brujas por los atormentados y eran ejecutadas en la horca (las victimas no fueron sólo mujeres, también hombres y niños).






En ese tiempo, si una persona admitía practicar brujería, no se la ejecutaba; pero en cambio, si lo negaba (sobre todo porque no quería admitir algo que no era cierto y condenar su alma al infierno) era condenada a la horca.
Aunque no se sabe a ciencia cierta si Tituba era realmente una bruja o no, lo cierto es que confesó serlo y así salvó su vida. Luego, acusó a las niñas Parris de brujería y estas a su vez se defendieron diciendo que habían sido poseídas por el demonio, pero que de esta forma podían ayudar a los ministros a cazar a las verdaderas brujas.
Lo que empezó como un juego de niños terminó acusando a muchos inocentes de brujería, condenándolos a morir en la horca, producto de la ficción de sus habitantes y la ignorancia de la época.

Dentro de la pequeña comunidad de Salem existía una estricta conducta religiosa, en la cual cada persona vigilaba a sus vecinos y a su vez era vigilada por éstos en sus palabras y acciones, generando dudas y sospechas en caso de que su conducta no se ajustase a los parámetros religiosos puritanos. Las mujeres eran consideradas como individuos destinados a servir a sus esposos y a carecer de mayores derechos, mientras los niños eran destinados a educarse severamente desde temprana edad en las labores de los adultos en vez de simplemente jugar. Otra preocupación fundamental de esta comunidad era evitar la «ira de Dios» y, por tanto, sujetarse estrictamente a los dictados religiosos del puritanismo para así evitar el castigo divino que se traducía en pérdida de cosechas, mal clima, y muerte de ganado.


¿Cómo comenzó todo? 

En la antigüedad era conocida la costumbre de tener esclavas para servir y entretener. Este era el caso de las niñas Parris, hija y sobrina del Reverendo Parris, las cuales eran entretenidas y acompañadas por una esclava de nombre Tituba, nativa de las Antillas y la cual, probablemente tendría una creencia religiosa diferente a la católica de la época.

Entre sus dotes se encontraban el poder de leer el futuro en la clara de un huevo. Esta fue una de las razones por la cual se la consideró bruja, iniciándose así la cacería de brujas en el pueblo de Salem.

La hija de Samuel Parris, Elizabeth Parris, y su sobrina Abigail Williams, decayeron con un malestar extraño entre fines de 1691 y principios de 1692. Como el doctor no podía encontrar un problema físico en las niñas atribuyó su padecimiento a un hechizo o rito de brujería. Las niñas pronto indicaron a la esclava antillana de los Parris, Tituba, como la persona que las había afligido.

Tituba fue encarcelada y después vendida para poder pagar sus cargos de cárcel. La niñas también acusaron a Sarah Good, una mujer indigente y una señora mayor, Sarah Osborne. Ninguna de las dos mujeres habían asistido a misa por más de un año, lo cual para los puritanos era considerado como un pecado. Aunque Tituba si acabó admitiendo su participación en la brujería, tanto Sarah Osborne como Sarah Good se declararon inocentes hasta el día en el que enfrentaron la muerte.

A pesar de las declaraciones de inocencia de las brujas acusadas, más y más gente empezó a ser señalada como brujas (tanto hombres como mujeres) durante 1692. Al final, más de 200 personas en Salem y los pueblos vecinos fueron acusadas de practicar brujería. Mandaron a la horca 19 de los acusados, incluyendo a Sarah Good y 17 personas murieron esperando el día de su juicio. Mientras muchos admitieron practicar brujería, por una u otra razón, la mayoría de los acusados mantuvieron su inocencia hasta el último día. Uno de los hombres de la comunidad, Giles Corey, al rehusar tomar parte en el juicio fue machacado lentamente hasta su muerte colocándole piedras sobre su pecho por dos días. Mantuvo su inocencia hasta el final.

FUENTE : www.brujadesalem.com.ar 

4 comentarios:

AlexisRead dijo...

¡wow! solo sabía un poco de todo lo que has mencionado. No conocía a Tituba y ¡bueno! me ha parecido muy interesante ya que las brujas de Salem me llaman mucho la atención.
Saludos.

Galtzagorri dijo...

Lo crueles e inconscientes de sus actos que pueden ser los niños a veces...
Aquí en mi tierra (Euskadi) también tuvimos muchos juicios por brujería, porque las mujeres eran curanderas, y eso para muchos era como si tuviesen poderes mágicos. Los casos más conocidos son los juicios a las durangas y las brujas de Zugarramurdi.
Si te interesa, te dejo un enlace ;):
http://www.akasico.com/noticia/1337/Geograf%C3%ADa-m%C3%A1gica/euskadi-iglesia-contra-paganismo.html
Saludos!

Laura dijo...

Que interesante!! :O
Conocia una pequeñisima parte de la historia pero casi nada en comparacion...
Te espero por mi blog ^^

MENTE IMPERFECTA dijo...

Gracias por el dato Galtzagorri, en América del Sur la inquisición fue terrible también, los pobres aborígenes se convirtieron en herejes por que deseaban conservar sus creencias.