viernes, 23 de septiembre de 2011

"Intervalo Doloroso" autor Fernando Pessoa

Todo me cansa, hasta lo que no me cansa.
Mi alegría es tan dolorosa como mi dolor.

Quien me diera ser un niño poniendo barcos de papel
en un estanque de la quinta, con un dosel rústico
de redes de parral poniendo ajedreces de luz
y sombra verde en los reflejos sombríos de la poca agua.

Entre yo y la vida hay un vidrio tenue. Por más nítidamente
que yo vea y comprenda la vida, yo no la puedo tocar.
¿Razonar mi tristeza? ¿Para qué si el raciocinio
es un esfuerzo? Y quien está triste no puede esforzarse

Ni siquiera abdico de aquellos gestos banales
de la vida de los que yo tanto querría abdicar.
Abdicar es un esfuerzo, y yo no poseo el alma
con que esforzarme.

¡Cuántas veces me aflige no ser el accionador
de aquel coche, el conductor de aquel tren!
¡Cualquier banal Otro supuesto cuya vida, por no ser mía,
deliciosamente me penetra para que yo la quiera
y se me finge ajena!

Yo no tendría el horror a la vida como a una cosa.
La noción de la vida como un todo
no me aplastaría los hombros del pensamiento.

Mis sueños son un refugio estúpido,
como un paraguas contra un rayo.
Soy tan inerte, tan pobrecito, tan falto de gestos
y de actos.

Por más que por mí me interne, todos los atajos
de mi sueño van a dar a claridades de angustia.

Incluso yo, el que sueña tanto, tengo intervalos
en los que el sueño me huye.
Entonces las cosas me parecen nítidas.
Se desvanece la neblina en la que me cerco.
Y todas las aristas visibles hieren la carne de mi alma.
Todas las durezas miradas me duele saberlas durezas.
Todos los pesos visibles de objetos
me pesan por dentro del alma.

La  vida es como si me golpearan con ella.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mensajes para un gran amor Capitulo 4 (segunda parte)


CAPITULO 4

Cuéntame al oído tus secretos

(segunda parte)





Los dos regresaron  al espacio de trabajo del médico. El profesional exhaló un suspiro; no era fácil de explicar la forma de vida que llevaba Dalila. Apretó los labios y se rascó unos segundos el mentón. Caminó sin hablar alrededor del escritorio mientras, Inés lo seguía con la mirada. Entonces decidido abrió un archivero del cual sacó un expediente, y se sentó en su sillón. Sor Inés estaba  preocupada por la reacción de Dalila; parecía tan calmada en el cuarto que no imaginó que, al hablarle sobre su familia, desataría semejante escena.

-¿Cómo podré conversar con ella sin que me tenga miedo?- le preguntó al psiquiatra.

-No creo que le tenga miedo a usted.-respondió el doctor- Parece que no desea contacto con su pasado. Aquí,  quienes nos ocupamos de ella, nos interesa su presente. Siempre fue su hogar la clínica, y los intentos de cura para Dalila no dieron resultado.

Sor Inés no comprendía las palabras del médico. El profesional continúo explicando.

- Dalila nunca tuvo interés de regresar a una vida normal. Jamás preguntó por su familia o amigos.

-Pero si el tratamiento que recibió durante tantos años, para superar sus problemas, no sirvió. Solo significa que sufrió un daño mental demasiado grave- terció la religiosa.

El médico abrió el expediente. Examinó, como en otras ocasiones, las primeras hojas.
Él las conocía de memoria. Cuando asumió su cargo supo enseguida, que el caso de Dalila, era demasiado particular. Un rompecabezas sin resolver.


 -Según su registro, ella ingresó con varias lesiones: Moretones, rasguños y cortes menores. Durante un tiempo no quiso ver a nadie y estuvo encerrada varios días en un cuarto sin luz. Las enfermeras le dejaban su comida y se retiraban sin hablarle. Con paciencia permitió que se ocupasen de ella, accedió a higienizarse y de a poco logramos una mínima forma de comunicación. Quienes la atendieron, durante sus primeros años de internación, descubrieron que les gustaba dibujar y se le brindó la posibilidad de pintar cuadros. 

El director acercó la carpeta con la historia clínica de Dalila a Sor Inés.

-Eso si, las lesiones físicas existieron, ahí figura anotado. Ingresó muy golpeada.

El médico se cruzó de brazos y prosiguió su relato:

-Yo asumí la dirección de este lugar hace unos quince años. Cuando leí su historial por primera vez hubo un detalle en el expediente, que inmediatamente llamó mi atención. Esos golpes no estaban aclarados si se los hizo ella misma. Por eso, en mi opinión, Dalila sufrió un fuerte shock  como consecuencia de un acto de violencia hacia su persona.

-¿Quiere decir que fue atacada y por eso perdió la razón?- preguntó Inés

-No hay registros de que ella intentara autoflagelarse en otra ocasión- explicó el profesional –Un paciente, con inclinaciones autodestructivas, lo habría hecho de nuevo en cualquier oportunidad que se le presentara.

-¿Y su padre? Era un hombre muy poderoso. ¿No vino a verla o tratar de qué regresara a su casa?

El doctor Robles revisó un sector particular del expediente; correspondía al primer año de internación. Buscó las firmas  de las visitas. Estaban en blanco. Haciendo un movimiento de negación con su cabeza, manifestó.

-No hay registradas visitas. Usted es la primera en preguntar por Dalila  ¿Qué desea  hablar con ella?

 Sor Inés llegó a la conclusión obvia que, tratándose de una familia rica y conservadora, el hecho de tener un familiar considerado loco, se convirtió en una enorme vergüenza.

- Debo consultarle por su niñera. Saber los recuerdos que conserva de ella.

- Dalila no es consciente del paso del tiempo. Su mente vive detenida en la edad que tenia al ingresar. Ella todavía cree que es una adolescente de diecisiete años y vivencia todavía la angustia de aquel momento de su vida- declaró el médico.

-Entonces, a pesar de tratarse de una señora tan mayor, todavía puede acordarse de su niñera. Si su mente se detuvo todos los recuerdos de su niñez permanecen intactos.- manifestó esperanzada la monja.

 -¿Por qué es tan importante la niñera de Dalila?-consultó intrigado el profesional

-Es probable que su niñera haya dado a luz a una media hermana de Dalila. Si fuera así, ella tiene posiblemente otros familiares que podrían interesarse y cuidarla.

- Espere un momento...puedo darle algo que quizás sea de ayuda, para responder a todas sus preguntas.

El doctor Nicasio Robles, se puso de pie y  salió de la oficina. Mientras esperaba, Sor Inés, examinó el expediente de Dalila Molinari que el doctor había dejado sobre el escritorio. Estaba redactado con detalle lo siguiente:

 “Paciente: femenino; edad: diecisiete años. Ingresa con varios golpes en brazos, piernas y rostro. No hay huesos rotos ni señales de abuso sexual”.

A las once de la noche, de un sábado del mes de Octubre, Dalila Molinari, fue confinada para siempre en aquella clínica.





El director regresó a la oficina trayendo en sus manos un pequeño bolso de lana tejido a mano. Era de color rojo y tenía  bordado en el frente unas flores amarillas que formaban un ramo y unas cintas blancas que lucían manchadas por el tiempo. Lo colocó sobre el escritorio, mientras desataba el lazo que lo mantenía cerrado le dijo a Inés.

-Este bolso lo trajo Dalila cuando fue hospitalizada. Lo mantuvimos guardado y ella nunca lo reclamó.

Extrajo del bolso un pequeño cuaderno de cuero marrón que tenía un grabado en dorado con las palabras: “Mi Diario”,  increíblemente estaba cerrado; permanecía inviolable por una cerradura de bronce.  Ante la mirada perpleja de Inés, el doctor Robles agregó.

- Aquí siempre se respetó la intimidad de los pacientes. Jamás alguien de la clínica lo leyó o tuvo intenciones de hacerlo. Como usted es una mujer de Dios, no creo que esté mal hacer una excepción, -dijo el médico-estoy seguro que usted guardará la mayor discreción, sobre sean cuales sean, las vivencias de su juventud.

De un cajón perteneciente a su escritorio extrajo una llave pequeña y la puso en la mano de  Inés .

 -Los secretos de esa pobre mujer están ocultos ahí-señaló el psiquiatra- se lo entrego pensando en el bienestar de Dalila.

-Cuidaré este diario, y la vida privada de Dalila permanecerá custodiada conmigo-aseguró la monja.

-Después de tantos años saldrá a la luz una pequeña pista, sobre que le sucedió a la pobre niña que fue Dalila, para terminar olvidada en esta clínica- declaró solemnemente el doctor Robles.




Continuará...





Mensajes para un gran amor 
Autor: Adriana Cloudy Todos los derechos reservados © Argentina 2010

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"Con el verdadero amor ocurre lo mismo que con los fantasmas:
Todo el mundo habla de él,
 pero pocos lo han visto "

La Rochefoucauld






martes, 20 de septiembre de 2011

¿Quien es el asesino? Las sagas de asesinos seriales

Este año se estreno una nueva película de Scream, la número IV. No es esta la única saga de asesinos, ya todos conocemos bien a Halloween, Martes 13 y similares que no han tenido éxito.Mi publicación esta dedicada al origen de este tipo de historias, donde las victimas son perseguidas por un psicópata enmascarado que utiliza un arma blanca para matar a cuanto pobre infeliz se cruza en su camino.
 Casi siempre las agredidas son mujeres, o adolescentes.
Las escenas que suman violencia, sexo y variadas mutilaciones , no son ideas originales de las productoras estadounidenses.
Sino que pertenecen al cine italiano, a lo que se conoce como giallos.



El Cine Giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, derivado del thriller y del cine de terror. El nombre de "Giallo" (amarillo en italiano) se debe a que estas películas están basadas en los argumentos de una colección de novelas policiacas, editadas en la década de 1930 en Italia, cuyas cubiertas eran de ese color. Este tipo de películas fue iniciado por Mario Bava con la película “La muchacha que sabía demasiado” (1963), Generalmente se considera a "Seis mujeres para el Asesino" la primera muestra de esta corriente.



Mario Bava es considerado un maestro del terror europeo, pasa de manera alternada del terror psicológico al Giallo sangriento produciendo buenos materiales en ambos.
 Su película más mítica es “La Máscara del Demonio” que cuenta con una introducción escalofriante que coloca de manera inmediata al espectador bajo un golpe de horror, casi antes de comenzar el film.
 Con estas películas Bava inaugura una especie de “terror gótico italiano” que va influenciar a muchas producciones similares.
También tres films del director Dario Argento contribuyeron a la popularización de este subgénero:

L'uccello dalle Piume di Cristallo (El pájaro de las plumas de cristal, 1970)
Il Gatto a Nove Code (El gato de las nueve colas, 1971)
Quattro Mosche di Velluto Grigio (4 mosche di velluto grigio, 1971)
En estas tres películas, el director italiano utiliza su más famoso recurso narrativo, es decir, deja en el subconsciente del protagonista la clave del misterio sobre la identidad del asesino, reforzando así el suspense. Ese enigma siempre se revela al final (a veces de una manera delirante y tramposa) y cuando sale a la luz, generalmente en forma de flashback se desata la más visceral de las violencias.
Dicho subgénero provocó que durante la década de 1970 (y gran parte de la década de 1980) las pantallas se llenaran con títulos enigmáticos, protagonizados por psicópatas enmascarados, con guantes de cuero, y bellas mujeres en peligro que se movían compulsivamente en una trama desconcertante.
Mi favoritas de Argento es:

Otro giallo famoso es "El descuartizador de New York "del director Lucio Fulci, conocido por films de zombies.


RECETA PARA UN GIALLO
*Un asesino al que nunca se le ve el rostro
*Guantes negros.
*Cuchillo o arma similar
*Mujeres bonitas
*Muchos Gritos
* Policías desorientados
*Escenas de desnudos, cantidad necesaria
*Pocas persecuciones, sólo al final para dar mayor dramatismo.

Si les gusta Scream, no duden en buscar alguna pelicula de la década del 70-80,la mejor parte es tratar de descubrir quien es el asesino.